
Lisardo A. Gonzalez Abelleira

🌱🧪🚜 «No se puede construir la paz con estómagos vacíos». — John Boyd Orr, médico, biólogo y primer director general de la FAO.
«A la naturaleza, para dominarla, hay que obedecerla». — Francis Bacon, filósofo.
¿Puede una aplicación foliar sustituir la fertilización aplicada al suelo?
En la mayoría de los sistemas agrícolas, no. Pero reducir el debate a un simple “suelo contra hoja” también sería técnicamente incorrecto.
La fertilización de fondo o de cobertera aporta al cultivo cantidades relativamente grandes de nutrientes a través del sistema radicular.
Es la vía principal para sostener la demanda acumulada de macronutrientes durante el ciclo productivo. La fertilización foliar, por el contrario, trabaja con volúmenes más limitados y suele resultar especialmente útil para corregir deficiencias concretas, aportar determinados micronutrientes o responder durante fases críticas del cultivo.
La hoja puede absorber nutrientes, pero no es una raíz aérea.
La cutícula, los estomas, la composición de la solución, la especie vegetal, el estado fisiológico, la humedad, la temperatura y el tiempo de permanencia de la gota condicionan la entrada y posterior movilidad del nutriente. Por eso, dos aplicaciones aparentemente idénticas pueden producir respuestas agronómicas muy diferentes.
La ventaja de la vía foliar es su rapidez potencial. Cuando un nutriente penetra en el tejido, puede incorporarse antes a determinados procesos metabólicos que mediante una corrección convencional del suelo. Esto puede ser valioso cuando la raíz está limitada por sequía, frío, compactación, pH desfavorable o baja disponibilidad del elemento.
Sin embargo, rapidez no equivale a capacidad total de alimentación.
Pretender suministrar mediante las hojas toda la demanda de nitrógeno, fósforo, potasio o azufre puede provocar problemas de concentración, escorchado, cobertura insuficiente y baja eficiencia económica.
La superficie foliar admite una cantidad limitada de solución y la absorción no es completa ni uniforme. Por eso, la evidencia técnica considera normalmente la nutrición foliar como un complemento, no como un sustituto general de la fertilización radicular.
Aquí aparece la verdadera agricultura de precisión: analizar antes de aplicar.
El diseño correcto debería integrar análisis de suelo, diagnóstico foliar, objetivo de rendimiento, extracción prevista, fase fenológica, calidad del agua, condiciones meteorológicas y coste por unidad de nutriente realmente aprovechada. El análisis de tejido vegetal permite detectar desequilibrios y orientar mejor las decisiones, especialmente en cultivos de alto valor
⁉️ UNA PREGUNTA PARA TI, 🔥 ⚖️ 🔥
¿Estamos recomendando fertilización foliar porque existe una necesidad agronómica demostrada o porque resulta más fácil comercializar una respuesta rápida que corregir problemas estructurales de suelo, raíces y manejo?
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26 Julio 2026 à 10h13
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