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Para Laurent Favreau, vicepresidente del Consejo Departamental de Vendée y presidente de SyDEV (Sindicato Departamental de Energía de Vendée), la cuestión del agua se ha vuelto central. En un territorio que no cuenta con ríos ni grandes corrientes, la anticipación es una necesidad. Desde los años 2000, el departamento ha implementado una estrategia colectiva de gestión del agua que reúne a agricultores, autoridades locales, sectores agrícolas y asociaciones medioambientales.
Como resultado: hoy, Vendée puede contar con 55 millones de m³ de agua almacenados en sus presas, 4 millones de m³ en antiguas canteras y 23 reservas de sustitución destinadas a asegurar los usos agrícolas y medioambientales. Esta política forma parte de una visión más amplia del territorio: con 250 kilómetros de costa, Vendée también está orientada hacia el océano y lleva este compromiso medioambiental a través de un evento de renombre mundial, el Vendée Globe, que también se ha convertido en una plataforma para la sensibilización y la recopilación de datos científicos sobre los océanos.
Estas declaraciones se realizaron durante una mesa redonda organizada en el Salón Internacional de la Agricultura 2026 por La Ferme Digitale, que celebra su décimo aniversario este año. También estuvieron presentes Jérôme Leroy y Justine Lipuma, respectivamente presidente y vicepresidenta de La Ferme Digitale, así como Serge Zaka, especialista en agroclimatología.
Anticipar en lugar de sufrir
En Vendée, la gestión del agua no se ha construido en la urgencia. Desde los años 2000, funcionarios electos, agricultores, cámaras agrícolas y asociaciones medioambientales han participado en una reflexión colectiva para anticipar las tensiones sobre el recurso. Para Laurent Favreau, "la gestión del agua es ante todo una cuestión colectiva. La política, en el buen sentido de la palabra, es reunir a todos los actores del territorio en la mesa: los agricultores, los sectores, las autoridades locales, pero también los consumidores."
En un territorio marcado por una fuerte particularidad hidrológica, la anticipación se ha convertido en una necesidad. "¿Nuestra realidad? No tenemos grandes ríos. En Vendée, el 95% del agua proviene de recursos superficiales," recuerda Laurent Favreau, es decir, esencialmente ríos, presas y embalses. "Por lo tanto, necesariamente, la cuestión de su gestión se plantea de manera diferente." Frente a esta restricción estructural, Vendée decidió actuar temprano. "Nos preguntamos, recuerda el funcionario electo: ¿cómo anticipar la gestión del agua para los próximos veinte o treinta años? ¿Cómo asegurar la producción agrícola y la soberanía alimentaria del territorio?"
El almacenamiento de agua en el corazón del sistema
La respuesta de Vendée se ha construido en torno al almacenamiento y la organización colectiva del recurso. Hoy, el departamento puede contar con una importante red de infraestructuras: presas, reservas de sustitución y capacidades de almacenamiento en antiguas canteras. "Hemos tomado el toro por los cuernos," afirma Laurent Favreau. "Al igual que con la energía, decidimos producir y almacenar." El territorio ahora cuenta con 55 millones de metros cúbicos de agua almacenados en las presas, a los que se suman 4 millones de metros cúbicos en reservas de canteras, así como 23 reservas de sustitución repartidas por el territorio.
Contrario a algunas críticas, estos sistemas no solo sirven a la agricultura intensiva. "No hay que pensar que el agua almacenada sirve únicamente para el maíz. Eso es falso. También sirve para la horticultura, la agricultura orgánica y la diversificación de cultivos."
Según el funcionario electo de Vendée, esta gestión colectiva también ha permitido mejorar la situación hidrológica del territorio. "Gracias a la gestión del agua invernal, los niveles de aguas subterráneas nunca han sido tan altos y las capacidades de apoyo para los niveles bajos nunca han sido tan significativas."
Un nuevo plan de agua para adaptarse al cambio climático
Sin embargo, los responsables de Vendée son conscientes de que los equilibrios siguen siendo frágiles. La aceleración del cambio climático obliga a adaptar las políticas públicas. "El cambio climático está aquí. Lo vemos todos los días. Y los agricultores viven esta imprevisibilidad a diario." Por lo tanto, el departamento ha lanzado un plan de agua de 40 millones de euros durante cuatro años, estructurado en torno a cuatro grandes prioridades.
La primera se refiere a la sobriedad de los usos. "La sobriedad es algo de lo que no podemos escapar. Debemos aprender a utilizar mejor el agua." El segundo eje se basa en soluciones basadas en la naturaleza, particularmente la restauración de humedales. "Los humedales a veces han sido dañados, pero tienen una función hidráulica esencial. Deben ser restaurados." Tercer pilar: el almacenamiento de agua, que sigue siendo un tema a veces sensible en el debate público. "El almacenamiento no es una palabra sucia. No solo sirve a la agricultura: también sirve a la biodiversidad e incluso a la defensa contra incendios." Finalmente, el cuarto eje se refiere a la calidad del agua, con proyectos de renaturalización y restauración de corredores hidráulicos.
"El almacenamiento no es una palabra sucia. No solo sirve a la agricultura: también sirve a la biodiversidad
e incluso a la defensa contra incendios."
Una ambición de cooperación territorial
Para Laurent Favreau, el éxito de esta política se basa principalmente en la cooperación entre los actores del territorio. "Los agricultores tienen la mano tendida. Quieren trabajar con las autoridades locales, con el Estado y con las asociaciones medioambientales. Todos tienen un papel que desempeñar."
El objetivo es superar las oposiciones caricaturescas en torno al uso del agua. "Nuestra visión agrícola no es la sobreproducción. Es el compartir el agua, el almacenamiento y su valorización a través de los equilibrios naturales del territorio."
Un territorio orientado hacia el océano
Vendée también mira hacia el mar. Con 250 kilómetros de costa, el departamento está directamente afectado por los problemas relacionados con los océanos y el aumento del nivel del mar.
La famosa carrera de alta mar Vendée Globe también contribuye a esta dinámica medioambiental. "El Vendée Globe es un motivo de orgullo, pero también un compromiso. Queremos convertirlo en un demostrador."
Durante la última edición, se embarcaron sensores científicos a bordo de los barcos para recopilar datos en los océanos. "Los marineros desplegaron sensores alrededor del planeta para recopilar información científica. Estos datos pueden ayudarnos a comprender mejor y preservar los océanos."
Para Laurent Favreau, el objetivo es claro: hacer de Vendée un territorio capaz de experimentar y compartir soluciones frente a los desafíos climáticos. "Vendée siempre ha sido una tierra de demostración. Y queremos seguir siéndolo."