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¿Y si la agricultura del mañana se basara menos en insumos y más en la inteligencia de los sistemas? Un cambio fundamental en el que cree Philippe Choquet, un antiguo alumno de la escuela de Beauvais, que ha liderado la fusión de varias escuelas de ingeniería agronómica dentro de UniLaSalle, y ha defendido una visión basada en la interdisciplinariedad y la apertura a las tecnologías. Al frente de una institución que forma parte de una red lasalliana global presente en más de 80 países, Philippe Choquet ha apoyado la transformación profunda de esta escuela de ingeniería especializada en ciencias de la vida. Proveniente de una antigua tradición agrícola, la institución se ha estructurado gradualmente en un modelo híbrido, integrando agronomía, medio ambiente, salud y tecnología digital para hacer frente a los nuevos desafíos de los sistemas alimentarios.
En un contexto de aceleración de los cambios agrícolas, comparte su visión sobre esta transformación y los desafíos que plantea, tanto para los agricultores como para la formación de ingenieros.
Bloom Agritech: "Menos insumos = más inteligencia": ¿qué cambia concretamente esta ecuación para la agricultura?
Philippe Choquet: Cada vez que disminuye el uso de insumos, aumenta la inteligencia inyectada en el sistema agrícola. Reducir insumos no simplifica los sistemas agrícolas; los complica.
Drones, sensores, simulación, inteligencia artificial: detrás de estas tecnologías, una realidad se está afirmando gradualmente. Producir mejor ya no se trata solo de producir más, sino de producir con mayor precisión, conocimiento y anticipación. Observar más, comprender fenómenos con mayor detalle, intervenir de manera específica: esta evolución requiere más datos, más sensores, más precisión.
En modelos muy intensivos y estandarizados, las prácticas pueden seguir siendo relativamente simples de reproducir. Pero a medida que los sistemas se vuelven más sostenibles, requieren un enfoque sistémico y habilidades más amplias para comprenderlos.
¿Están los agricultores franceses listos para este cambio tecnológico?
Sí, claramente. Los agricultores franceses, especialmente en los cultivos a gran escala, ya están muy avanzados. Están adoptando tecnologías de manera bastante impresionante. No hay una resistencia particular. Por el contrario, este avance tecnológico es una consecuencia directa de las evoluciones del modelo agrícola.
" Los agricultores franceses, especialmente en los cultivos a gran escala, están adoptando tecnologías de manera bastante impresionante. No hay una resistencia particular."
Si los agricultores están a la vanguardia de la tecnología, ¿cómo se explica la pérdida de competitividad francesa? ¿Es el tamaño de las explotaciones un problema?
La diversidad de las explotaciones francesas es una riqueza. El verdadero problema no es el tamaño, sino la adaptación de los modelos a los territorios y el reconocimiento de los servicios prestados, especialmente los ambientales.
La pérdida de competitividad de la agricultura francesa se explica por varios factores, pero el peso administrativo es claramente un freno importante. Los plazos y las restricciones pueden ralentizar fuertemente los proyectos. Además, algunos países europeos han sabido desarrollar más agilidad en la organización de sus sectores, como España en el sector porcino.
¿Cuál es su visión de la agricultura europea hoy?
La agricultura evoluciona en un marco de cambio rápido, influenciada por las expectativas sociales y los desafíos ambientales. Hay una demanda creciente de alimentos saludables producidos con respeto al medio ambiente.
Pero esto también requiere coherencia regulatoria. No es posible imponer restricciones estrictas a los productores europeos mientras se importan productos que no cumplen con las mismas normas.
" No es posible imponer restricciones estrictas a los productores europeos mientras se importan productos que no cumplen con las mismas normas."
Más allá de este tema de coherencia, ¿cuáles son hoy los principales obstáculos a esta transformación?
Hay un peso administrativo importante que puede ralentizar los proyectos y perjudicar la competitividad. También existen incoherencias regulatorias a nivel europeo.
Pero más allá de estos obstáculos, la dinámica está presente. A través de esto, surge una idea: la agricultura no solo se está volviendo más tecnológica, sino que se está volviendo más compleja, más sistémica y más interconectada. Una evolución impulsada en gran medida por el aumento de los datos y la inteligencia artificial.
¿La inteligencia artificial es una ruptura real o una continuidad?
En las ciencias de la vida, el trabajo sobre datos es antiguo. Lo que hoy denominamos inteligencia artificial se inscribe en realidad en una continuidad: desde estadísticas hasta métodos cuantitativos, luego gestión de datos, hasta la IA.
La verdadera ruptura es la aceleración. La capacidad de procesar volúmenes gigantescos de datos e identificar fenómenos invisibles anteriormente cambia profundamente la investigación, la salud y la agricultura.
" En las ciencias de la vida, el trabajo sobre datos es antiguo. Lo que hoy denominamos inteligencia artificial se inscribe en realidad en una continuidad."
¿Cuáles son los impactos concretos de esta aceleración?
Son múltiples. Primero en las profesiones: los ingenieros que formamos hoy ejercerán funciones muy diferentes en diez años. Luego en la investigación: ciertas tareas que antes tomaban meses pueden hoy realizarse en unos minutos. Finalmente, en la enseñanza: hemos entrado en una transformación profunda de las pedagogías, con herramientas inmersivas, simulación y nuevas formas de aprender.
Frente a estas transformaciones, ¿cómo formar a los ingenieros agrícolas del mañana?
Esta es toda la cuestión. Ya no podemos formar únicamente en competencias técnicas fijas. Hay que formar para la adaptación, la comprensión de sistemas complejos y la interdisciplinariedad.
El papel del docente también está evolucionando: estará menos en la transmisión de conocimientos y más en el acompañamiento.
¿Es en este contexto que ha evolucionado el modelo de UniLaSalle?
Sí. Esta transformación no es nueva. Históricamente, UniLaSalle es una escuela de ingeniería en agricultura. Pero desde principios de los años 2000, anticipamos la necesidad de hacer evolucionar el modelo.
La armonización europea de los diplomas ha creado una nueva competencia. Elegimos estructurarnos para alcanzar un tamaño crítico y seguir siendo visibles a nivel internacional. Esto se ha traducido en la fusión de varias escuelas y la construcción gradual de un conjunto hoy fuerte de varios miles de estudiantes.
Su modelo se basa mucho en la interdisciplinariedad. ¿Por qué se ha vuelto indispensable?
Porque los grandes desafíos agrícolas ya no son únicamente agrícolas. Partimos de una columna vertebral agricultura–agroalimentaria, a la que hemos añadido dos dimensiones esenciales: la salud y el medio ambiente.
Comprender la alimentación significa comprender sus impactos en la salud. Producir de manera sostenible significa integrar las restricciones ambientales. Esto requiere cruzar disciplinas: ciencias de la vida, geología, medio ambiente, sociología, digital.
¿Cómo integran concretamente las tecnologías en este modelo?
Hemos ido reforzando gradualmente esta dimensión. En los años 2010, aceleramos en tecnologías, especialmente integrando competencias en digital y energía.
También trabajamos con socios industriales en temas como gemelos digitales, simulación o realidad virtual aplicada a las ciencias de la vida. El objetivo siempre es el mismo: cruzar las tecnologías con los problemas de la vida.
Frente a una agricultura cada vez más compleja e interconectada, ¿cuál es, según usted, el principal desafío para formar a los ingenieros del mañana?
Entre la revolución tecnológica y la transformación de las expectativas sociales, la agricultura entra en una nueva era. El desafío es claro: formar ingenieros capaces de navegar en esta complejidad, combinando ciencias de la vida, digital y comprensión de sistemas. Un desafío educativo, pero también estratégico para el futuro de la agricultura europea.
" La agricultura entra en una nueva era. El desafío es claro: formar ingenieros capaces de navegar en esta complejidad, combinando ciencias de la vida, digital y comprensión de sistemas."